Insecto
El ser humano, por naturaleza, es sociable. El no ser sociable no es normal. Pero yo pregunto: ¿qué es normal y qué no? En "La metamorfosis" de Kafka, se centra en la historia de un joven que amanece siendo un insecto. ¿Entonces ese joven ya no es normal? Sin embargo, sigue teniendo padres, sigue recordando, sigue sintiendo hambre, sigue viviendo. Pero ya no es como los estereotipos que la sociedad nos enseña. ¿Qué mujer querrá estar con él? ¡Es un insecto! Ya no es un hombre, ya no es normal.
No obstante, este es el principio de su cambio, donde él empieza a conocerse a sí mismo, donde encuentra el entendimiento de su propia esencia. Se vuelve sociable consigo mismo, reconociendo sus pros y contras, sus odios y amores, que podrá canalizar en uno solo. Al llegar a ese punto, entenderá que el cuerpo es solo una envoltura y que su verdadero ser es más que esa masa de huesos.
Comprenderá varias leyes, entre ellas "la ley de la compensación", que aplica tanto a normales como a no normales. Los cerdos son muy poco alegres porque poco sufren. Aquél que diga "mi vida siempre fue feliz" te miente; seguramente hubo un momento en que sufrió, pero la ley de la compensación le atribuye esas alegrías. A su vez, esta ley le otorga tristeza o dolor, ya sea interno o externo. Algunas personas llaman a esta ley justicia divina, castigo, karma o "el que la hace la paga". En la Biblia hay una cita que dice: “el que siembra vientos, cosecha tempestades” y otra que dice: “el que con lágrimas siembra, cosecha con regocijo”. Cito esto porque él entenderá que es parte de su cambio, de pasar por esta ley, como la bipolaridad o el neutralismo.
Reconocerá que los polos siempre van de la mano, que el conocimiento es la clave para el cambio. Pero, como un niño cuando le quitan el pecho, pedirá más, porque así es el conocimiento. Aunque sabemos que 2 + 2 es 4, preferimos guardar silencio, porque el silencio es la mejor respuesta, a pesar de que le griten y sus miradas de ignorancia y risas sin sentido le digan: "2 + 2 es 5, torpe o raro". Si llega a pronunciar una palabra, será: "Yo solo sé que no sé nada" o "solo los imbéciles dicen que lo saben todo" o "el ser que consiga dominar sus sentidos dominará el universo".
Al llegar a este punto, él seguirá sin entender qué es normal y qué no. Comprenderá que la vida en sí es un aprendizaje. Pero muchos seguirán viéndolo como "raro o defectuoso, feo o un insecto que hay que aplastar, como lo hicieron con los anteriores". Sin embargo, con sus ojos mirando a las estrellas y cuidando dónde coloca el pie, avanzará hacia su metamorfosis o transmutación, reconociendo que es un proceso lento, pero continuo.

