Contaban mis antepasados que, cuando alguien está a punto de morir, Hades manda a Cerbero aullar con sus tres cabezas. Así, los perros de la tierra, al escuchar su lamento, guían a su emisario hacia el condenado. Cuando este emisario sigue los aullidos, debe abordar la barca de Caronte. Al dejarlo en su destino, Caronte le dice: "Que traiga monedas; de lo contrario, no lo transporto".
Una vez que Caronte se marcha, el emisario espera a que Artemisa brille con su luz, en medio del reino de Nix, que oculta todo. Debe llevar al condenado, ya sea hombre o mujer, quien pasará primero por el tribunal de Minos y, de allí, será enviado a su condena o salvación. Pero, al llegar, encuentra a el condenado con una sonrisa de oreja a oreja, como si fuera el mejor día de su vida. Le pregunto: "¿Sabes quién soy?" El condenado responde: "Salvación". Al tomar su mano, veo sangre por todas partes: en sus manos y venas; sin embargo, su sonrisa no se apaga. Le digo: "Vamos, que Caronte nos espera. Lleva monedas..."
El emisario supo después que ese hombre fue enviado por Minos al bosque de los suicidas. No sé si será una leyenda o una historia, pero los perros no paran de ladrar , y esto está a punto de tener efecto. "¿Sabes quién soy?"

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